APRENDIENDO A SER PADRES

Educar nunca ha sido fácil. No existe una fórmula mágica en la que los padres puedan aprender. Cada niño es diferente y cada padre es diferente, somos personas individuales que vivimos en contextos y ambientes diferentes. Nuestra manera de sentir, percibir, pensar e interpretar las cosas es única e individual, y también la de nuestros peques. Por esto, lo que es “bueno” para unos, puede que no lo sea para otros. Y a veces cuando esto no lo entendemos, nos frustramos y nos llenamos de dudas del tipo: ¿Lo estaré haciendo bien?, ¿es bueno usar el castigo como herramienta?, ¿cuál es el momento apropiado para poner límites a lo que están haciendo?, ¿Es normal que mi hijo tenga este comportamiento?, ¿Por qué mi hijo hace o no hace esto?…

Pensad que nuestros hijos pequeños están en pleno proceso de aprendizaje, descubriendo un mundo nuevo con nuevas sensaciones, percepciones, y en constante cambio. Al igual que experimentan con aquello que tienen alrededor, también experimentan consigo mismos, con sus emociones y conductas.

Puede que atraviesen diferentes fases críticas a lo largo de su desarrollo, y ciertas conductas problemáticas a ciertas edades pueden ser normales pero a otras edades puede que ya no lo sean tanto. Cuando los comportamientos de tu hijo se alejan demasiado de las conductas usuales de los niños de su edad es recomendable consultarlo con algún especialista.

En algunos casos el problema no radica tanto en el niño sino en los padres, ya sea porque estos tienen expectativas muy altas y le exigen demasiado o porque le sobreprotegen tanto que no le permiten desarrollar sus habilidades.

Sea cualquiera el caso, educar a la perfección es tarea imposible, y no hay nada de malo es dejarse asesorar por aquellos profesionales que han estudiado y se han formado en el comportamiento de los niños.

 

Ana Esplugues Domingo

Psicóloga y Codirectora Psicoevo

QUE LAS VACACIONES NO ACABEN CON TU RELACIÓN DE PAREJA

Llega el anhelado verano, una época del año que todo el mundo espera con ansia para poder descansar, desconectar de la rutina y disfrutar al máximo. Lo curioso es que durante estos meses se producen el mayor número de divorcios con respecto a otros meses del año.

El ritmo de vida que llevamos hoy en día, las rutinas tan intensas de trabajo, cuidado de la familia, preocupaciones, etc, nos absorben de tal manera que nos dejamos siempre en el último lugar, incluyendo la pareja. Por este motivo, los posibles problemas que pueda haber entre ellos van pasando desapercibidos o, en ocasiones, no se les presta la atención que necesitan porque existen otras áreas que demandan más la atención.

Cuando llegan las vacaciones y la pareja comparte más tiempo que nunca salen a la luz todos esos problemas, siendo los más habituales la comunicación en pareja, desilusiones, falta de pasión

¿Qué podemos hacer ante esta situación?

  • Aprovechad este tiempo que vais a pasar juntos para evaluar la pareja y reflexionar sobre lo que os gustaría que mejorara.
  • Hablad de vuestros sentimientos y contaros lo que necesitáis de vuestra pareja. A menudo nos enfadamos porque esperamos que la otra persona se dé cuenta de lo que necesitamos y por este motivo se producen muchas discusiones. Lo mejor es expresar abiertamente lo que te gustaría que cambiara en la pareja y juntos llegar a una solución.
  • Pasad tiempo de calidad en pareja: hablad de las cosas que os gustaría hacer juntos en vacaciones y ponedlas en marcha, os ayudará a conectar entre vosotros.
  • Que las vacaciones marquen un antes y un después: una vez se ha hablado todo y se ha buscado una solución, se pone en marcha y no se saca más el pasado. Es importante que miréis hacia adelante, volver a sacar los problemas anteriores no os dejará avanzar.

Si con esto no es suficiente, no dudéis en pedir ayuda profesional y acudir a terapia de pareja antes de tomar la decisión de divorciarse. Trabajaremos para recuperar  vuestra relación y para que consigáis cumplir el deseo que un día os unió:  ser felices y compartir vuestra vida para siempre.

¿Qué os parecen estos consejos?

¡Hasta el próximo día!

 

Olga Pérez Simó

Psicóloga y Codirectora Psicoevo