LA CULPA EN LA LACTANCIA MATERNA

Estos días, se está hablando mucho sobre los beneficios que conlleva la lactancia materna para el bienestar y la salud tanto de la madre como del bebé. De hecho, la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida y, hasta los 2 años mínimo, complementándola con la introducción de alimentos.

Pero hay algo que no se suele decir: la lactancia no es fácil. Por este motivo, siempre recomiendo asistir a talleres de lactancia durante el embarazo, antes de tener al bebé porque la información que se proporciona en ellos, al igual que el apoyo que genera el grupo, es algo indispensable para lidiar con las dificultades que se puedan encontrar en el camino.

Cuando una mujer decide dar el pecho a su hijo se imagina una bonita escena en la que mamá y bebe están tranquilos, disfrutando de la tetita, en un momento de paz. Por supuesto que es así (para algunas mujeres), pero también están los problemas de frenillo, mala succión, mal agarre, crisis de lactancia, grietas, mastitis… que dificultan bastante el establecimiento de la lactancia y tenemos que estar preparados para saber cómo solucionarlo o saber dónde acudir para pedir ayuda.

A estas dificultades hay que añadir las opiniones de la gente de alrededor: “¿otra vez a la teta?”, “te está usando de chupete”, “tu leche no le alimenta”, “no tienes suficiente leche”, “no sé cómo puedes vivir así, enganchada todo el día”, “¿hoy tampoco has hecho nada? ¿Todo el día en la teta?”, “tienes que descansar”, déjale llorar”, “te está tomando el pelo”… y podría seguir hasta el infinito y mas allá. Estos comentarios, hacen dudar a la mujer y, la mayoría de las veces, son la causa de que se interrumpa la lactancia, ya que se empieza por introducir un biberón de suplemento y se acaba así, sólo con biberón.

Además, no se dan facilidades a las mujeres para que puedan dar el pecho, puesto que las bajas por maternidad son ridículas: 16 semanas! (a pesar de lo que recomienda la OMS). En mi caso, mis 16 semanas fueron 3 meses y 20 días! Ese es el tiempo que tenía mi hijo cuando lo tuve que dejar para incorporarme al trabajo. Si con todas esas dificultades que he descrito anteriormente, hay veces que la lactancia tarda en establecerse, vienes a incorporarte al trabajo cuando por fin has conseguido dar el pecho de forma exclusiva. Entonces, otra dificultad mas añadida, los cuidadores tienen que alimentar al bebé, generalmente con el biberón.

Todo esto hace que las madres estén continuamente inmersas en la culpa: “no lo estoy haciendo bien”, “mis pechos no son suficientes para alimentar a mi hijo”, “no puedo (¡o no quiero!) dejar de trabajar para criar a mi hijo”, “soy la peor madre del mundo”…

Y todo esto, hablando de mujeres que deciden dar el pecho, pero… ¿y qué pasa con las que deciden no hacerlo? Las críticas son más extremas, empezando en el hospital, cuando acabas de dar a luz y estás en pleno post parto, un momento muy delicado para cualquier mujer.

Y en el caso de estas mujeres, la culpa se manifiesta en pensamientos del tipo: “soy mala madre”, “soy una egoísta”, “me pongo por delante a mí misma antes que a mi hijo”, “lo tenía que haber intentado”, “seguro que enferma por mi culpa”… y otro largo etcétera.

¿Con todo esto que quiero decir? Es indiscutible que la lactancia materna es el mejor alimento para el bebé, pero también es muy importante para él que su madre se encuentre bien tanto física como psicológicamente. El pecho es mucho más que alimento, es consuelo, amor, cariño, refugio… pero le puedes dar a tu hijo todo eso que necesita(a excepcion de la leche materna), las formas de hacerlo son infinitas. No tienes que sentirte culpable por haberle dado el pecho más tiempo o menos o, simplemente, decidas no darle el pecho. NINGUNA ES MEJOR O PEOR MADRE QUE OTRA POR DAR O NO EL PECHO. Vas a ser la mejor madre del mundo para tu hijo porque nadie mejor que tú sabe cómo hacerle feliz y eso lo puedes hacer de mil formas.

Es muy importante respetarnos las unas a las otras y ayudarnos mutuamente, para seguir el camino de la lactancia o no, y remar todas juntas para conseguir cambiar esta sociedad a mejor.

Olga Pérez Simó

Psicóloga y Directora de Psicoevo Algemesí

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *