¿USO O ABUSO?

El alcohol es la droga más aceptada socialmente y la más usada, pero también la que más problemas sociales y sanitarios causa. El hecho de que esté tan aceptada y normalizada en nuestra sociedad hace que se vuelva muy peligrosa y que sea difícil distinguir su uso con el abuso.

Pero una vez la persona ya no es consciente del consumo que realiza estamos hablando de adicción. No importa qué tipo de alcohol uno tome y ni siquiera la cantidad: las personas dependientes del alcohol ya no pueden dejar de tomar una vez que comienzan.

Las causas de esta adición pueden ser múltiples. Desde factores genéticos, como la predisposición o vulnerabilidad biológica a crear una dependencia.  Factores psicológicos como como impulsividad, baja autoestima y una necesidad de aprobación pueden provocar que se beba alcohol de manera inapropiada. Algunas personas toman para sobrellevar o “curar” problemas emocionales. Y factores sociales y del entorno, como la presión de los compañeros y la fácil disponibilidad del alcohol, también pueden jugar un rol clave. Una vez creada esa adicción y la persona comienza a tomar en exceso, el problema puede perpetuarse y se bebe en parte para reducir o evitar el síndrome de abstinencia.

Las consecuencias que genera esta adicción también son múltiples. A nivel fisiológico, los efectos a corto plazo incluyen pérdida de memoria, resaca y amnesia alcohólica. Y a largo plazo incluyen trastornos estomacales, problemas cardíacos, cáncer, daños cerebrales, pérdida de memoria grave y cirrosis hepática.  Se aumenta de forma importante la posibilidad de morir debido a accidentes automovilísticos, homicidios y suicidios.  A nivel psicológico, el abuso puede provocar problemas como la pérdida grave de memoria, la depresión o la ansiedad. Y a nivel social, los problemas con el alcohol no solo lastiman al bebedor, sino también al entorno familiar que se ve afectado por el abuso de consumo.

¿Cómo puede ayudar la psicología?

La terapia psicológica facilita el desarrollo de habilidades para sobrellevar situaciones difíciles. Puede ayudar a las personas a estimular su motivación para dejar de tomar, identificar las circunstancias que desencadenan el consumo de bebidas alcohólicas, aprender nuevos métodos para sobrellevar situaciones de alto riesgo que propician la bebida y desarrollar sistemas de apoyo social dentro de sus comunidades.

Dado que una persona puede experimentar una o más recaídas y volver a consumir alcohol, puede ser fundamental contar con un profesional de la salud adecuado como un psicólogo de confianza con el que la persona pueda analizar y aprender de estos hechos.

Los psicólogos también pueden brindar terapias de pareja, familiares y de grupo, que a menudo resultan útiles para reparar relaciones interpersonales y el éxito a largo plazo para resolver los problemas ocasionados por el consumo de alcohol.

Muchas personas que tienen problemas con el consumo de alcohol tienen también otros problemas de salud, como ansiedad y depresiones graves, que ocurren al mismo tiempo. Los psicólogos pueden ser de gran ayuda para diagnosticar y tratar estos problemas psicológicos que ocurren al mismo tiempo cuando comienzan a crear problemas.

 

Ana Esplugues Domingo

Psicóloga y codirectora Psicoevo

HABLANDO DE MINDFULNESS

Seguro que muchos de vosotros habréis oído hablar del mindfulness, puesto que últimamente se está dando a conocer por los beneficios tan positivos que aporta a las personas que lo practican. Pero… ¿sabes realmente qué es? En este artículo te explicamos en qué consiste.

Mindfulness es una traducción de la palabra “Sati”, de la lengua Pali, en la que están escritos los textos budistas más antiguos y significa atención o conciencia. En castellano, su traducción es atención plena o conciencia plena, entre otros.

Su premisa se basa en centrarse en el aquí y ahora, en el momento presente y observar lo que ocurre a nuestro alrededor sin juzgarlo, sino aceptándolo.

Vivimos en un mundo en el que siempre llevamos el “piloto automático” encendido y no nos damos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor. ¿Cuántas puestas de sol te has perdido por intentar sacar una preciosa foto? ¿Cuántas brisas de aire no has saboreado porque ibas corriendo para llegar al trabajo? ¿Cuántas conversaciones trascendentales te has perdido con tus hijos porque ibais con prisa para llegar al cole?

Seguro que la respuesta es: MUCHAS! Y es que al final del día, cuando todo se queda en calma, te das cuenta de que lo único que has hecho es correr y correr, pero no has saboreado ninguno de todos esos momentos.

Por todo esto, el mindfulness aporta una gran cantidad de beneficios. Algunos de ellos son:

  • Reduce el estrés, debido a que disminuye los niveles de cortisol, una hormona que aparece como respuesta al estrés.
  • Reduce los problemas de insomnio, ya que disminuye el nivel de activación cortical.
  • Mayor control emocional, ya que promueve el autoconocimiento.
  • Mayor conexión con uno mismo, con los demás y con el mundo.
  • Mejora la concentración porque ayuda a evitar distracciones y a centrarse solo en nuestro foco de atención.
  • Mejora las relaciones interpersonales. Al ser capaces de observarnos a nosotros mismos y a los demás sin juzgar, empatizamos mejor con el mundo.

De esta forma, el mindfulness puede aportar una mayor calidad de vida, tanto para nosotros como para los que están a nuestro alrededor. ¿No os parece tentador?

Olga Pérez Simó.

Psicóloga y codirectora de Psicoevo.