APOYO EDUCATIVO

 

Con la vuelta al cole, hay mil cosas que organizar y tener en cuenta; horarios, material escolar, matrículas,… y todo esto supone un gasto económico alto. El pasado 15 de Agosto, el ministerio de educación abrió el plazo  para presentar las solicitudes de una serie de ayudas para hacer más llevadera la cuesta escolar a los padres. Ayudas destinadas a la enseñanza, comedor escolar, transporte, libros y material didáctico. Y también ayudas destinadas a los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, pero ¿qué es esto?

Cualquier niño, a lo largo de su recorrido formativo puede tener en algún momento alguna necesidad educativa, no obstante, cuando se habla de los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, se refiere a aquellos que requieren determinados apoyos y atenciones con las que poder adaptarse al currículo correspondiente de su edad:

Necesidades educativas especiales

Dificultades de aprendizaje Altas capacidades
Trastornos graves del desarrollo

Trastornos de la comunicación

Trastorno del espectro autista

Trastornos graves de conducta

Trastorno de déficit de atención con/sin hiperactividad

Discapacidad física

Discapacidad intelectual

Enfermedades raras y crónicas

Dislexia, digrafía, disortografía o discalculia

Dificultades por retraso del lenguaje

Dificultades por capacidad intelectual límite

Sobredotación intelectual

Altas capacidades

 

Estas atenciones, si se dan en centros privados de psicología y logopedia como complemento al trabajo que se realiza en el centro educativo, la mejora en estos niños será mucho más significativa.

 

Ana Esplugues Domingo

Psicóloga y codirectora Psicoevo

LA VUELTA AL COLE

Como la mayoría de los padres a estas alturas, seguro que ya estás inmerso en la vuelta al cole; matrículas, compra de materiales, organización de los horarios,… Y habrás notado que también los más peques sufren el estrés que este cambio conlleva.

Todos los alumnos sienten ese punto de nerviosismo cuando empieza el nuevo curso, pero en algunos se acentúa más y puede resultar más difícil enfrentarse a esta situación.

Tras dos meses  y medio de vacaciones con libertad de horario, muchos de ellos habrán perdido el hábito de trabajo, y de ahí que les resulte tan difícil volver a empezar.

 

Como padres podemos hacer más llevadera esta transición, siguiendo estos pequeños consejos:

  • Empezar a marcar rutinas poco a poco, unos días antes de empezar; levantarse antes y acostarse más temprano.
  • Dedicar un ratito al día a actividades de estimulación cognitiva (lectura o juegos como sopa de letras, laberintos, buscar las diferencias,…).
  • Hablar de la vuelta al cole con ilusión, rememorando buenos momentos del curso anterior, pero sin insistir demasiado en el tema para no agobiarles.
  • Normalizar la preocupación que sienten. Es natural que muestren sentimientos de preocupación ante este cambio, y como buenos modelos debemos enseñarles a lidiar con estas emociones.
  • Informarles sobre el nuevo curso: horarios, clases, profesores,… esto aportará mayor seguridad y confianza.
  • Aumentar la motivación con una lista de metas a cumplir durante el nuevo curso, y que puedan crear ellos mismos con vuestra ayuda.
  • Comprar algo de material nuevo para crear ilusión siempre funciona.

Recordad que como cualquier cambio al que nos podamos enfrentar, todos requerimos de un tiempo de adaptación y para los más peques supone todo un reto, que con vuestra ayuda, conseguirán superar.

 

Ana Esplugues Domingo

Psicóloga y codirectora Psicoevo

LA CULPA EN LA LACTANCIA MATERNA

Estos días, se está hablando mucho sobre los beneficios que conlleva la lactancia materna para el bienestar y la salud tanto de la madre como del bebé. De hecho, la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida y, hasta los 2 años mínimo, complementándola con la introducción de alimentos.

Pero hay algo que no se suele decir: la lactancia no es fácil. Por este motivo, siempre recomiendo asistir a talleres de lactancia durante el embarazo, antes de tener al bebé porque la información que se proporciona en ellos, al igual que el apoyo que genera el grupo, es algo indispensable para lidiar con las dificultades que se puedan encontrar en el camino.

Cuando una mujer decide dar el pecho a su hijo se imagina una bonita escena en la que mamá y bebe están tranquilos, disfrutando de la tetita, en un momento de paz. Por supuesto que es así (para algunas mujeres), pero también están los problemas de frenillo, mala succión, mal agarre, crisis de lactancia, grietas, mastitis… que dificultan bastante el establecimiento de la lactancia y tenemos que estar preparados para saber cómo solucionarlo o saber dónde acudir para pedir ayuda.

A estas dificultades hay que añadir las opiniones de la gente de alrededor: “¿otra vez a la teta?”, “te está usando de chupete”, “tu leche no le alimenta”, “no tienes suficiente leche”, “no sé cómo puedes vivir así, enganchada todo el día”, “¿hoy tampoco has hecho nada? ¿Todo el día en la teta?”, “tienes que descansar”, déjale llorar”, “te está tomando el pelo”… y podría seguir hasta el infinito y mas allá. Estos comentarios, hacen dudar a la mujer y, la mayoría de las veces, son la causa de que se interrumpa la lactancia, ya que se empieza por introducir un biberón de suplemento y se acaba así, sólo con biberón.

Además, no se dan facilidades a las mujeres para que puedan dar el pecho, puesto que las bajas por maternidad son ridículas: 16 semanas! (a pesar de lo que recomienda la OMS). En mi caso, mis 16 semanas fueron 3 meses y 20 días! Ese es el tiempo que tenía mi hijo cuando lo tuve que dejar para incorporarme al trabajo. Si con todas esas dificultades que he descrito anteriormente, hay veces que la lactancia tarda en establecerse, vienes a incorporarte al trabajo cuando por fin has conseguido dar el pecho de forma exclusiva. Entonces, otra dificultad mas añadida, los cuidadores tienen que alimentar al bebé, generalmente con el biberón.

Todo esto hace que las madres estén continuamente inmersas en la culpa: “no lo estoy haciendo bien”, “mis pechos no son suficientes para alimentar a mi hijo”, “no puedo (¡o no quiero!) dejar de trabajar para criar a mi hijo”, “soy la peor madre del mundo”…

Y todo esto, hablando de mujeres que deciden dar el pecho, pero… ¿y qué pasa con las que deciden no hacerlo? Las críticas son más extremas, empezando en el hospital, cuando acabas de dar a luz y estás en pleno post parto, un momento muy delicado para cualquier mujer.

Y en el caso de estas mujeres, la culpa se manifiesta en pensamientos del tipo: “soy mala madre”, “soy una egoísta”, “me pongo por delante a mí misma antes que a mi hijo”, “lo tenía que haber intentado”, “seguro que enferma por mi culpa”… y otro largo etcétera.

¿Con todo esto que quiero decir? Es indiscutible que la lactancia materna es el mejor alimento para el bebé, pero también es muy importante para él que su madre se encuentre bien tanto física como psicológicamente. El pecho es mucho más que alimento, es consuelo, amor, cariño, refugio… pero le puedes dar a tu hijo todo eso que necesita(a excepcion de la leche materna), las formas de hacerlo son infinitas. No tienes que sentirte culpable por haberle dado el pecho más tiempo o menos o, simplemente, decidas no darle el pecho. NINGUNA ES MEJOR O PEOR MADRE QUE OTRA POR DAR O NO EL PECHO. Vas a ser la mejor madre del mundo para tu hijo porque nadie mejor que tú sabe cómo hacerle feliz y eso lo puedes hacer de mil formas.

Es muy importante respetarnos las unas a las otras y ayudarnos mutuamente, para seguir el camino de la lactancia o no, y remar todas juntas para conseguir cambiar esta sociedad a mejor.

Olga Pérez Simó

Psicóloga y Directora de Psicoevo Algemesí

OPERACIÓN PAÑAL

Llega el buen tiempo y muchos padres quieren aprovechar el momento para quitar el pañal a sus hijos por la comodidad que supone el verano. Pero si esto se hace de manera inadecuada, puede acarrear problemas posteriores.

Lo primero que deberíamos tener en cuenta es que cada niño o niña tiene un ritmo evolutivo diferente. No todos los niños están cortados por el mismo patrón, y aunque la mayoría de los niños consiguen controlar los esfínteres a partir de los dos años, no es bueno forzar si todavía no están preparados porque el control de esfínteres no es una cuestión de aprendizaje sino de desarrollo evolutivo.

Existen algunas señales que nos avisan si nuestros hijos empiezan a estar preparados. Por ejemplo:

  • Si empieza a molestarle ir sucio/a y nos pide que le cambiemos el pañal.
  • Si nos dice que no quiere pañal, o directamente nos dice que quiere hacer pipí como los mayores.
  • También cuando moja mucho el pañal porque ha retenido durante un largo tiempo.
  • Cuando alarga más el pañal seco.
  • O cuando hace sus necesidades en momentos puntuales como después de las comidas, cuando se acaba de despertar,…

Es importante ser pacientes, esperar y que el ritmo evolutivo de nuestro hijo marque el momento. Y una vez notemos que ya está preparado, será el momento de enseñarle dónde ha de hacer sus necesidades.

Para ello, le podemos facilitar la tarea de aprendizaje anticipándole que se le va a quitar el pañal en unos días y explicándole lo que va a tener que hacer.

Dejadle que os acompañe al baño cuando quiera, para que vea que es algo natural. Al igual que podemos jugar con él y sus muñecos a situaciones de la vida cotidiana en la que se incluya hacer pipí en el baño. Esto le ayudará a ver este proceso como algo normal y evitará futuros dramas.

 

Ana Esplugues Domingo

Psicóloga y Codirectora Psicoevo

APRENDIENDO A SER PADRES

Educar nunca ha sido fácil. No existe una fórmula mágica en la que los padres puedan aprender. Cada niño es diferente y cada padre es diferente, somos personas individuales que vivimos en contextos y ambientes diferentes. Nuestra manera de sentir, percibir, pensar e interpretar las cosas es única e individual, y también la de nuestros peques. Por esto, lo que es “bueno” para unos, puede que no lo sea para otros. Y a veces cuando esto no lo entendemos, nos frustramos y nos llenamos de dudas del tipo: ¿Lo estaré haciendo bien?, ¿es bueno usar el castigo como herramienta?, ¿cuál es el momento apropiado para poner límites a lo que están haciendo?, ¿Es normal que mi hijo tenga este comportamiento?, ¿Por qué mi hijo hace o no hace esto?…

Pensad que nuestros hijos pequeños están en pleno proceso de aprendizaje, descubriendo un mundo nuevo con nuevas sensaciones, percepciones, y en constante cambio. Al igual que experimentan con aquello que tienen alrededor, también experimentan consigo mismos, con sus emociones y conductas.

Puede que atraviesen diferentes fases críticas a lo largo de su desarrollo, y ciertas conductas problemáticas a ciertas edades pueden ser normales pero a otras edades puede que ya no lo sean tanto. Cuando los comportamientos de tu hijo se alejan demasiado de las conductas usuales de los niños de su edad es recomendable consultarlo con algún especialista.

En algunos casos el problema no radica tanto en el niño sino en los padres, ya sea porque estos tienen expectativas muy altas y le exigen demasiado o porque le sobreprotegen tanto que no le permiten desarrollar sus habilidades.

Sea cualquiera el caso, educar a la perfección es tarea imposible, y no hay nada de malo es dejarse asesorar por aquellos profesionales que han estudiado y se han formado en el comportamiento de los niños.

 

Ana Esplugues Domingo

Psicóloga y Codirectora Psicoevo